Entrevista a Gabriel Vallejo, mediador colegiado:

  • Según tu experiencia como mediadora de seguros, ¿cuáles son las principales ventajas para el cliente de usar vuestros servicios frente a otros canales de contratación?

Depositar en un mediador (corredor o agente exclusivo) la confianza en la gestión de tus seguros, es garantizar en todo momento, aquello que más te importa: tu salud, tu futuro, tu familia, tu patrimonio, va a estar protegido de la mejor manera posible. Además, el servicio que proporcionamos los mediadores, tanto en la fase previa a la contratación del seguro, asesorando a nuestros clientes en qué y cómo asegurarse, como en la fase de vigencia de la póliza, cuidando que ésta esté siempre permanentemente actualizada y, por supuesto, en el momento del siniestro, es un servicio absolutamente gratuito. El cliente no va a pagar ni un euro más que si contratara el seguro sin nuestra mediación. 

Frente a otros canales de distribución como internet o la venta telefónica, la ventaja es obvia. Existe la falsa creencia que estos canales de distribución directa son más económicos.Esta afirmación es, en muchas ocasiones, falsa, pero aunque así fuera, que repito, en muchísimas ocasiones no es así, mientras no tengamos ningún problema, todo irá bien. Los problemas los tendremos cuando ocurra el siniestro, con pólizas muy limitadas, cláusulas (letra pequeña) que desconociamos cuando contratamos y, lo más importante, sin una persona con cara y ojos a la que dirigirnos. El desamparo en caso de siniestro es absoluto.

En cuanto al canal bancaseguros, es tan amplio y tan frecuente el abuso de su posición dominante que hacen frente a los asegurados, que yo, particularmente, no los considero parte del mismo sector que los mediadores. La banca se dedica, a pesar de que la Ley se lo impide, a “imponer” seguros a sus clientes, muchas veces con condiciones abusivas, jugando con aquello de “si quieres el préstamo, ya sabes.” Es vergonzoso. 

Aunque también entiendo que el asegurado no quiera denunciar, sólo de esta forma se podrá acabar con estos abusos.

  • ¿Cuál es la parte más satisfactoria de ser mediadora de seguros?

Yo diría que es un poco contradictorio, porque nadie quiere que ocurra un siniestro, pero la parte más satisfactoria de nuestro trabajo es ver como, tras un siniestro, y mucho más si este es grave, el asegurado, en un tiempo lo más rápido posible, vuelve al mismo punto en el que se encontraba antes de tenerlo.

Que su póliza ha cubierto todo lo que necesitaba, que el siniestro se ha tramitado con la celeridad y diligencia esperada, y que, tras el consiguiente disgusto por el siniestro, al final la situación recupera la normalidad que tenía antes del mismo.

  • Como mediador colegiado, ¿qué es lo que más valoras de formar parte de un colegio profesional?

El valor del Colegio de Mediadores va en dos direcciones. La primera frente a nosotros, los mediadores. El colegio nos proporciona muchísimas herramientas positivas para desarrollar nuestro trabajo: unas instalaciones excelentes y a nuestra disposición; formación continuada, básica en los tiempos de cambio constantes que vivimos; representación frente a las autoridades y la sociedad en general; es un punto de apoyo en la defensa de los derechos de los colegiados frente a la administración y también frente a las entidades aseguradoras; también, y muestra de ello es esta entrevista, el colegio hace una labor de promoción de nuestra función.

Al mismo tiempo, que un mediador esté colegiado es una garantía frente a los asegurados. Y lo es porque, para los asegurados, saber que si contratan sus pólizas a través de un mediador colegiado, éste pasa una serie de filtros que garantizan su profesionalidad y legalidad frente a otros que “colocan” seguros igual que podrían vender lavadoras o sobrasadas. Un contrato de seguro es un documento, cuando menos, no fácil de interpretar. Contratarlo a través de un mediador colegiado es garantía y seguridad.

  • Un mediador de seguros se caracteriza por la cercanía con el cliente, ¿puedes contarnos alguna anécdota?

Te puedo contar muchísimas. Quizá haya dos que siempre me han gustado. La primera ocurrió en un establecimiento muy conocido de Palma. Hubo un incendio en las cocinas, con la mala suerte que en esas cocinas se surtía de género al segundo local del asegurado, por lo que a consecuencia del siniestro se paralizaron los dos locales. Tramitamos el siniestro, aunque quede mal decirlo, de forma extraordinaria, mérito del asegurado, que ayudó muchísimo, de los peritos, de los empleados de la compañía y del mediador que había asesorado a la hora de contratar una póliza correcta. Fue una gran satisfacción ver a las pocas semanas como se volvían a formar colas en la calle para volver a degustar las ensaimadas y cuartos de ese local. Por mi parte, desde ese día, disfruté de ensaimadas gratis todas las navidades.

La segunda le ocurrió a un personaje también muy conocido de Palma, y persona muy querida por mi. Desgraciadamente sufrió un grave accidente con la moto a unos 15 km de Palma. Al llamarme para decirme lo que había ocurrido, cogí inmediatamente el coche y me dirigí al lugar del siniestro. Allí, entre vehículos siniestrados, Guardia Civil, Policía Local, ambulancias y demás, intenté ayudar y sobretodo tranquilizar al cliente. La anécdota fue cuando un Guardia Civil, estando el asegurado y yo hablando, le preguntó qué seguro tenía. La respuesta fue, “no sé, aquí está mi corredor, pregúntele a él”. El Guardia Civil debió pensar que mi cliente llevaba a su corredor de seguros en la guantera del coche. Y para eso estamos los mediadores, para asesorar antes de la contratación pero, sobretodo, como dice la campaña: “para asegurarse de que cuando llueve, sea el asegurado el que tenga paraguas.”