Los autónomos están en estos momentos en el punto de mira por la situación de indefensión e incertidumbre que viven a causa de la crisis sanitaria originada el coronavirus. El pasado 31 de marzo, tuvieron que pagar su cuota mensual independientemente de poder ejercer su trabajo o no.

La caída casi total de la actividad económica perjudica especialmente a este colectivo que carece de una red de seguridad porque no tiene detrás una empresa o una institución que le apoye. El autónomo está solo ante el peligro y ha de seguir trabajando para cuando regrese la normalidad.

 

Los autónomos precisan de todos los mecanismos imaginables para superar su posición de debilidad. En este sentido, las medidas anunciadas por el Gobierno pueden servir de ayuda para minimizar las consecuencias de la alarma sanitaria.

 

En el campo de los productos aseguradores hay cinco seguros que todo autónomo debería tener para reducir riesgos. Son cinco seguros personales que un autónomo debería valorar, más allá de los seguros patrimoniales como los destinados a proteger su local de negocio o el propio patrimonio.

 

En realidad, estos seguros personales ideales para autónomos no difieren de los que son recomendables para el resto de los ciudadanos puesto que complementan las coberturas de los seguros sociales. Esto, en el caso de los autónomos es una necesidad ya que habitualmente no destinan una cuantía especialmente elevada a las cotizaciones a la Seguridad Social (una opción interesante en ciertos aspectos, pero que también supone una renuncia a percibir unas prestaciones suficientes en caso de incapacidad, viudedad o jubilación).

 

Si eres autónomo, consulta a tu mediador de seguros. Te asesorará para ayudar a construir esa red de seguridad imprescindible para tu bienestar y el de tu familia.

 

Estos son los cinco seguros que te aportarán tranquilidad:

Seguro de Incapacidad Laboral Temporal

¿Qué ocurre si estoy de baja una larga temporada? La respuesta puede ser bastante preocupante, especialmente en el caso de autónomos que son pequeños empresarios, a los que su incapacidad temporal puede suponer una paralización muy elevada o total de sus ingresos. Este tipo de seguros (conocidos también como “seguros de subsidio”) nos garantizan la percepción de unas cantidades por día durante el periodo de tiempo en que una enfermedad o un accidente nos impidan ejercer nuestra actividad profesional. Añadir franquicias temporales de pocos días sirve para reducir el coste de la póliza.

Seguros de Vida para caso de fallecimiento

El fallecimiento del autónomo supone un impacto letal para la familia desde un punto de vista sentimental, pero también económico. Los ‘seguros de vida riesgo’ no son caros, especialmente si se contratan a una edad no muy avanzada y ofrecen tranquilidad.

Seguros de accidentes personales

Hay profesiones que tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes y eso puede tener graves consecuencias económicas. Los seguros de accidentes incorporan coberturas de incapacidad temporal, incapacidad permanente y fallecimiento (además de otros complementos) circunscritas a que la causa sea por accidente.

Seguros de salud

La pregunta clave es ¿por qué pagar dos veces? Es cierto que ya pagamos por la excelente sanidad pública española, pero complementar este servicio nos proporciona rapidez y comodidad. Poder acudir directamente al especialista sin tener que pasar antes por el médico de cabecera, hacerse analíticas y pruebas de diagnóstico con rapidez, evitar las listas de espera o tener derecho a una habitación individual en caso de tener que ingresar en el hospital son prestaciones que hay que sopesar al valorar la posibilidad de contratar un seguro privado de salud.

Seguros de ahorro e inversión

La incertidumbre acerca de las pensiones de jubilación obliga a reflexionar sobre qué hacer y cómo buscar soluciones complementarias. Para el autónomo es casi una obligación tratar de tener algún plan de ahorro, teniendo en cuenta que según demuestran diversos estudios la pensión media del colectivo de autónomos es entre 350 y 500 euros inferior a la de los trabajadores salariados. Además, algunos seguros de ahorro proporcionan importantes incentivos fiscales. Los PPA, como los Planes de Pensiones, pueden desgravar sus primas en el IRPF, mientras que tanto los seguros PIAS (cuya prestación se percibe en forma de renta vitalicia) como los SIALP (en forma de capital), no tributan por el rendimiento obtenido en el momento de percibir la prestación.